Deja que me acueste en tu regazo
para tomar la siesta vespertina
y que el viento ufano del atardecer
me despierte con un suave roce
que, ingenuo,
confundiré con tus labios.
Pero no,
debí cansarme de soñar hace tiempo.
Saturday, January 05, 2008
Subscribe to:
Posts (Atom)

