Tuesday, March 18, 2008

De noche.

Regreso tarde esta vez, caminado por calles que no conozco y que se extienden como serpientes por la noche. Llegar a casa es siempre igual. Caminar indiferente entre el grupo de muertos adolescentes que se juntan en la entrada de los edificios en los mismos que vivirán cuando la realidad los haya alcanzado para cogerlos por el culo y se hayan convertido en aquello de lo que ahora reniegan. Este es un panorama triste, pero regresar a casa es aún más triste si acabas de dejarla y en la puerta de su departamento te dijo que te desea mas no puedes quedarte. Su vida es un misterio, un dogma. La misma llave, una nueva cerradura. El departamento oscuro porque no hay nadie para encender la luz. Entrar, se siente como caer en ese abismo que tantos han descrito como infinito. Abrazo la soledad en el sillón de la sala. Enciendo un cigarrillo que me hará pensar esa metáfora barata de que la vida se consume en un instante, justo como un cigarro. Todo son patrañas.

Ella se llama Jeannette y nos reímos cuando dice que preferiría que la llamaran Juana. Ella dice que me ama mientras la beso y la deseo. Siempre quiero lo que nunca podré tener. Aquí no puedo concentrarme en nada, de pronto desfilan ante mí ridículas ideas que no se enlazan en ningún punto, como suele suceder con los pensamientos coherentes. De pronto veo a la vieja María Félix saliendo de su tumba para encontrarse con Pedro Infante y su viejo amor Jorge Negrete y luego hacer una danza macabra para los veladores del cementerio que caen muertos del susto, pero que no revivirán porque no son populares, sino del populacho. Estoy quedándome dormido pero no quiero ir con el viejo Morfeo. Todo son patrañas. Pienso que en la música de The Strokes las guitarras son las que hablan y no el vocalista, pero temo que no escucho buena música porque no me gusta ni la Trova ni el New Age, aunque casi puedo llegar al orgasmo con EL crepúsculo de los dioses de Wagner. No logro concentrarme en nada pero sé que etiquetar algo como bueno o malo es siempre un error. Caer en el antiguo dilema del bien y del mal. Este cigarro está acabándose y recuerdo que debo comprar un cenicero más grande y una caja de habanos, aunque sean de los baratos, de los que nunca se fermentarían en una botella de buen escocés. Habanos, Cuba es el culo del mundo, pero un rico chocho para las pijitas de los idealistas baratos. No puedo hilvanar ni una sola idea, mas las palabras de Jeannette vienen a martillarme nuevamente. Te deseo esta noche pero no puedes quedarte, dijo. ¿No podemos utilizar el elevador? No, no pudimos. Emprenderé algún día la búsqueda de un lugar donde nadie nos detenga y estaremos juntos en eso, Jeannette. Tus labios tan delicados me ofrecen siempre un cálido refugio auque ahora son un espejismo... este cigarro puede dar más, al menos una calada más. Sé que mi comportamiento es malo, me gustaría pedirle disculpas de rodillas y crucificarme ante ella para demostrarle cuánto la amo, pero amar es una palabra muy fuerte con la que la mayoría de las personas suelen jugar y divertirse. Amo los atardeceres, amo esto, amo lo otro. Como lo dijera el viejo William Burroughs: el lenguaje es un virus. El amor y el odio, el bien y el mal. Sin ti soy nada Jeannette, pero no puedo quedarme contigo. He perdido el camino de nuevo pero sé que esta es una buena oportunidad de recuperarlo porque la sustancia de la vida está de mi lado. Créeme Jeannette, esta es una buena oportunidad para ambos.
Afuera se pueden escuchar los gritos de una mujer ¡yo podría estar haciendo aullar a Jeannette, maldita sea! Esa mujer que grita en las calles podría estar siendo ultrajada pero nadie acudiría en su auxilio, sería mejor que gritara que algo se incendia, pero aún así no recibiría respuesta en la ciudad condenada a la apatía. No, esa mujer no está siendo violada, son ruidos de una fiesta algunos pisos arriba donde los niñatos se divierten jugando a la botella. Espero que alguno de los participantes tenga herpes bucal y se forme una epidemia. El licor corre por sus venas mientras ignoran la cantidad de estupideces que salen de sus jóvenes bocas ¡Teresa, es una puta! grita uno, ¡puta, puta, puta! Y a continuación el ruido de las botellas de cerveza rompiéndose en la cabeza del bocón. Maldita juventud enferma pero ¿quién soy yo para juzgarla si hace apenas un par de horas estaba deseando revolcarme en la alfombra con Jeannette? Sigo sin pensar en nada claro. Jeannette, su nombre me eriza la piel. Los niños siguen jugándole al adulto pidiendo más licor. ¡Fondo, fondo, fondo! Gritan esta vez y me hacen recordar que guardo una botella de whisky en la vitrina que dejó mi madre, para que haya algunos muebles, dijo. Me sirvo en el vaso de cristal que me regalaron hace tiempo y observo el dorado licor que conseguirá hundirme más en ella. Pide que me corte una oreja y lo haré Jeannette, esta noche soy capaz de todo por ti; esta noche y las que vengan y devengan. Anda, sólo tienes que pedirlo. Eres como el lobo disfrazado de cordero. Sólo tengo que mirar tus ojos para saber que mi tiempo y mi vida se concentran en ti. Jeannette, tengo miedo de ti y quiero correr a contarle a todos lo que siento y que me martiriza.
Enciendo otro cigarro que me hace recordar el verso que compuso Daniel en su honor. Daniel es un buen amigo:

Se acerca la noche...
fiel luciérnaga en mi mano reposa,
sobre mis labios su sabor penetra.
Por cada beso que te doy tu vida se consume.

No soy crítico literario (ni me gustaría) sólo para salvar mis escritos y además porque no he leído lo suficiente como para atreverme a hablar seriamente de ello. La metáfora de Daniel me sorprendió mucho pues no pensé que se interesara por los versos, el suyo tiene una bella intención, mientras que alguien dice:

Come mi mierda, ingiere mi sangre,
vomítalo, defécalo y vuélvelo a engullir.
Después... yo te matare, desmembrare,
te comeré, obtendré tus nutrientes
y los gusanos gozaran de ellos.

Eso puede estar muy bien, a mí no me lo parece y mucho menos cuando fue escrito para joderme. De verdad que me hizo reír y revolcarme en el piso la lectura de tal verso, nunca había inspirado algo semejante y creo que si alguna vez vuelve a suceder, no me escribirán versos, simplemente vendrán a dejarme sin canario para ponerlo en una jaula y colgarla en el dintel de mi departamento. ¿Esa persona era mala o sólo estaba celosa? Nunca lo sabré pero tal vez sus versos no sean tan malos. He leído uno escrito por esos adolescentes podridos como los que siguen bebiendo y bailando arriba, debo tenerlo por aquí en algún lado, en una revista escolar. Debió enunciar que se leyera con seriedad al menos este fragmento, que dice:

Yo no cedo mi parte de luna,
ni por una oncena de putas.
Y si Lalo me obsequia su luna
Apenas tuviera una media luna.

Recuerdo cómo nos desternillamos de risa y luego explotamos nuestra ira cuando leímos esos versos del ingenuo enamorado de su vida, de la de los demás y de Carlos Cuauhtemoc Sánchez. Parece que lo escribió con seriedad aunque no supimos, tal vez sí lo hizo para cagarse en todos los que osan escribir versos y llamarlos poesía. ¡Dios! ¿Tendré yo redención? Redención rima con erección... esto comienza a tornarse un tanto obsceno. Los versos o poemas (si existe el valor de llamarlos así) y la obscenidad en estas palabras me hacen recordar uno que yo mismo escribí cuando pensé en desvirgar a Jeannette.
(Desvirgar, según la Real Academia Española, significa: Quitar a una doncella su virginidad).

Tendría que profanar el sello de tus labios,
segar las flores nacidas en Venus
y dejarme castigar como criminal por las dunas
que se alzan en mi camino hacia tu valle.

Mientras el cielo sangra,
yo vivo en tus ojos y sé
que el fuego que nos consume
arderá por siempre.

A cada paso una llama,
las lenguas latiguean y se yerguen.
El espíritu o la pasión.

¡Pero si no es obsceno, es cursi! Ciertamente, pero sólo si lo leyera desde el punto de vista del joven autor podrido, sería aún más rosa que el suyo; aunque quizá podría considerarlo también como pornografía. Pero sé que eso es mentira y que si con la obscenidad debo sofocar ese olor dulzón del amor que hay en los escritos de tantos jóvenes que como yo, carecen de conocimientos literarios, pues estoy dispuesto a convertirme en un pornógrafo de calidad. Alguna vez escuché, de voz de un crítico que "los escritores actuales, todos, quieren ser nuevos Bukowskis". No estoy de acuerdo con tal afirmación, pues como lo dijera el filósofo Ralph Waldo Emerson en el siglo XIX "Estas novelas darán paso, con el tiempo, a diarios o autobiografías: libros cautivadores, siempre y cuando sus autores sepan escoger entre lo que llaman sus experiencias y reproducir la verdad fielmente". Esto es lo que se suponía en aquel entonces sería la literatura del futuro. Es la literatura del presente. Del presente que viven sus autores, del que nos hacen vivir y de nuestra actualidad. Nunca me abandones Jeannette. Tú eres la única. Vivamos juntos al menos una vida.

Las mujeres bellas están casi vedadas para tipos como yo. En ocasiones me he sentido afortunado por salir con mujeres guapas: Susana fue la primera, seguida por Erika, luego Verónica, después Carmen, seguida por Marina y por último Jeannette. Ellas han sido causas perdidas en el tiempo y otras han sido batallas perdidas antes de comenzar a luchar. Me han abandonado. Jeannette no lo ha hecho aún, pero tengo la certeza de que cuando lo haga yo me hundiré en la tierra y nadie volverá a ver jamás. Los hombres feos, como yo, no tenemos futuro con mujeres bellas. No porque no seamos dignos de tenerlas sino porque con nuestros celos hacia todo lo que las rodea acabamos por destruir nuestro propio mundo. El filósofo de moda, Friedrich Nietzsche, dijo que en realidad el descubrir que alguien le corresponde con su amor debería desilusionar al amante acerca del ser amado. ¿Es lo bastante modesto como para amarte incluso a ti? ¿O lo bastante estúpido? Afirmación contundente capaz de hacer que el inseguro ponga en tela de juicio el amor de aquel que le ha correspondido. Amarlas puede ser la salvación pero también una gran fantasía. ¿Y qué importa si todo es una farsa? Las mujeres guapas son musas, las mejores fuentes de inspiración y, dicen algunos, que de juventud. Perder la cabeza por ellas no debe ser un motivo de vergüenza sino de orgullo. Mas Luis Buñuel dijo alguna vez que en el amor es preferible amar que ser amado, y estoy completamente convencido de que tiene la razón. ¿Qué mejor trance que el de la ceguera causada por el ideal forjado alrededor de una mujer? O mejor aún, vivir en el desamor. Siendo algunas personas inconscientemente masoquistas, les resulta más grato tener esa preocupación de ser abandonados o engañados que agujera sus corazones como un gusano maldito. Dejemos los alimentos por la mujer amada y abandonemos nuestra propia persona cuando ella nos deje. ¿Y a las mujeres feas o las que no son tan guapas cómo aman y quién las amará? Me importan un carajo, me da lo mismo quién y cómo las amen. Yo amo a la mía.

Han pasado ya dos horas desde que llegué a casa. Son las dos con veinticuatro a eme y yo sigo tumbado en el sillón dejando que la noche me consuma y que Jeannette venga a quitarme el sueño con un vaso de whisky con agua en una mano y en la otra un cigarro, el décimo de la noche. Jeannette no fuma ni bebe pero me soporta y no sabría qué pensar cuando me dijera que abandone estos horribles vicios que me conducirán a la muerte, como ella dice; supongo que los dejaría al instante para embriagarme nuevamente pero esta vez con sus labios. El ser cursi puede funcionar en ocasiones, sobre todo cuando tu chica es igual o más cursi que tú, siempre recibirás premios a mitad de la calle y quién sabe, si están en un plano más avanzado tal vez puedas revolcarte con ella más tarde. Jeannette no es como esas, no es una chica común ni fácil de encontrar. Sólo el azar pudo conducirme hasta ella y él se encargará de lo que viene ya sea alejarla o continuar.

Después de cuatro whiskys, me tambaleo a la cocina para revisar el refri pero no hay nada en la casa de un tipo que vive solo. Me acerco a la ventana que da al amplio solar detrás de los edificios. Está abierta para que corra el aire dentro mientras no estoy, entonces puedo escuchar viejos danzones que salen de algún departamento. Es una música hipnótica con la que apuro mi trago para servirme el siguiente.

Así es Jeannette, tú puedes verme desde allá arriba y pensar en el mundito exótico en el que estoy metido. Podemos olvidar el sexo, podemos olvidar los nichos y los ídolos, los corceles y las amazonas pero nunca dejemos de lado esto. Debe permanecer puro y debe crecer, crecer pero nunca reventar. Todo lo que me estás dando me hace lo que soy. Todo lo que me estás dando me hace sentir vivo. Apenas puedo pensar. A partir de este día no podré seguir escondiéndome. Tú pruebas mis miedos y mi dolor. No puedo seguir aguantando este maldito sentimiento que siempre está poniéndome de rodillas. Dices que estoy tomando tu vida y siempre me picas con eso. No hay nada lo suficientemente exótico, sólo las sangre que guardas en tus frascos. Todas esa cadenas y grilletes de la prisión que estás creándome no me resultan tan incómodas, pero saber que atrapas mi espíritu me hace desear correr lejos y dejarte aquí. Por que no estoy seguro de querer darte mi alma, pues ya tienes mi cuerpo. Estoy borracho y Dios y su hijito Jesucristo son un par de cobardes. Las blasfemias son para los niños.

El alcohol está trabajando pero todavía no quiero dormir. No quiero porque eso implica soñar y no me gustan mis sueños simplemente porque no puedo recordarlos por la mañana... siempre es un nuevo día y la noche comienza a volverse púrpura y se pone más roja como los mares de sangre derramados durante siglos de historia. No hay nada tan exótico como la historia misma.

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