Thursday, August 30, 2007

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Tuesday, August 28, 2007

Cien latigazos

Ni siquiera yo, que soy su dueño, puedo pagar el precio por mi propia vida. Temo que nadie podría aunque la pusiera en venta. Nadie querría, tal vez.
Y del mismo modo en que me asfixiaron siendo un niño y fui sofocado en plena adolescencia, hoy continúo perdiendo fuerza. Sin embargo, no soy víctima de ningún verdugo que no sea yo. Víctima y verdugo confundidos en la misma persona. Aunque víctima de ningún verdugo, sentenciado a un castigo otorgado por el mismo azar. Nada he perdido y aún así me he buscado lo que tengo. Pero, por favor, no te enojes ni te frustres. Así son las cosas, y todo lo que puedes hacer es ser valiente, ser paciente y "echarle muchas ganas", "echarle los kilos". Tal vez si todos siguiéramos la máxima de Descartes "Cogito ergo sum", "Pienso, por lo tanto, existo" no escucharíamos frases tan vacías, ni lo haríamos tan a menudo.
Definitivamente el Inframundo se mezcló con la tierra en algún momento y los sentenciados al infierno al estamos regados por todos lados.
Yo no sé si es justo que muera un recién nacido, o si lo sea la muerte tras enfermedad de un convaleciente de años, si lo sea una guerra, o si lo sea la paz. Pero injusto debe ser que pagarán muchos a causa de uno solo. Que sufran muchos arrastrados por la corriente de uno solo.
13 horas no son nada comparado con un mes entero. Es una desgracia.
Tres meses recluido en un cuarto pequeño, pintado de verde y con una gruesa cortina roja comienzo a perder todo dejo de esperanza. Los rayos de sol parecen agujas clavándose en un cuerpo cada vez más delgado, pero que alberga una abultada barriga. El cabello más largo así como la barba despeinada.
Estoy recluido sin condena definida. Alguien habrá dictado la sentencia ya. Podrían enterrar este cadáver, una persona muerta para el resto del mundo. Jonás en el vientre de la ballena, el náufrago de una isla lanzando botellas con mensajes al océano que nunca serán contestadas o que no tocarán tierra. Encerrado sin deseos, ni esperanza en nada. Arrastrándome en mi celda, rascando el suelo y las paredes hasta acabarme las uñas, mordiendo mi carne hasta amputar mi brazo derecho. Nada tiene sentido en un instante nada tiene sentido. Todo es confuso o se ha perdido. Todos a quienes he conocido, ahora han cambiado para bien o para mal, pero ya no son los mismos, no así conmigo. En nada he cambiado ¡qué miserable! Pero a comparación de muchos y en opinión de otros tantos, estoy en la gloria y debo agradecer por ser tan afortunado. Vaya desperdicio de tiempo, vaya decepción, vaya tragedia. Cierra la boca y reflexiona. Nada de esto es sufrimiento. Mamá padece un mal realmente grave, y yo sólo me quejo de aguantar sus delirios. El hijo es el padre es el hijo. ¿Quién puede cambiarme el pañal a mí? Aunque sea una sola vez. ¿No me hace todavía más miserable quejarme por tan poco? Aún así, preferiría aguantar cien latigazos antes de continuar con esto.
-¿Por qué continúa con la vida que lleva?
-Oh, es muy sencillo: actualmente no tengo otra opción más que esta. Verá, estoy atado de manos, casi, casi incapacitado. Otro tipo de actividad me ha sido vedada en estos tiempos y de tratar de negarme ni hablemos. Estaría siendo inhumano, indolente y desagradecido, o cualquier otro calificativo que se le ocurra. ¿Sabe? Estoy más cerca de ser un animal, una bestia, que de ser una persona. Y estoy rodeado de ellas, de bestias que no controlan sus esfínteres y se la pasan cagando todo el día. Pero, no importa si no estoy conforme con esto, es mi deber permanecer aquí. ¿A quién más podría importarle?
-Bueno, usted sabe que perdió ya mucho tiempo, es hora de que comience a actuar por su cuenta.
-Así será. ¿Y usted por qué sigue con la vida que lleva? Debe resultarle una cuestión muy placentera.
-Oh, no es mi actitud la que está en discusión.

Comienzo a temblar. Soy tan frágil que en cualquier momento puedo saltarte encima o ponerme a llorar. Bajo por un café y tarde me doy cuenta de que no llevo suficiente dinero conmigo. Me arrebatan la taza de café. Ni siquiera me molesta. De regreso en el elevador pienso que toda esa maraña de situaciones que no puedo resolver son lo que le da sentido temporal a mi vida. Reflexiono un poco más alrededor de esta idea autocomplaciente y acabo tirándome dos pedos que hacen eco en el elevador. No puedo ser más paciente, ni más comprensivo. Las horas pasan muy lentas aunque los días pronto se conviertan en semanas y estas en meses. Dudo que obtener y pedir ayuda resuelva algo. Mientras tanto, el agua comienza a llegarme al cuello, toca las comisuras de mi boca y, ahora sí, comienzo a creer que no habrá una solución, ni pronta, ni eficaz para mí. Fe en Dios, Jesús salva, las valquirias conducen a Odín, Buda nos alejará del mundo terrenal y yo sólo debo acabar de resignarme. Debo dejar de resistirme y seguir la corriente. He hecho demasiado sin que nada funcione o siquiera cambie a mi favor. Debo rendirme. Nadie se acerque pues, si me ofrecen su mano en son de ayuda, inmediatamente me treparé en sus espaldas. No soy alguien de fiar. Sólo hay que preguntarle a mi padre para salir de dudas. Si él no confía en mí, ¿por qué habrían de hacerlo otros? Así es como se trata a los limosneros. Hay que medir su distancia para no tenerlos demasiado cerca. Como si con un poco e compasión y condescendencia le llenáramos las manos. Rodeado de criaturas ruidosas, cuyos llantos ya me es imposible aguantar, lanzo una pregunta al cosmos y a gran velocidad (con la intención, más que para encontrar una respuesta, para deshacerme de ella) ¿Será posible que una palmadita en la espalda me resulte útil? ¡Vaya egoísmo el tuyo! Eres digno representante de los posos de la humanidad y su arrogancia! Mi conclusión es que estás más cerca del final que de un nuevo principio. En ti, los ciclos no existen... Pero los finales... Oh, los finales sí que se materializan. Aún así preferiría aguantar cien latigazos antes de continuar con esto. Pero sería demasiado fácil acabar con esto de una vez por todas. No hay trueque. No es un trato justo. ¿No sabes que siempre hay alguien cuya situación es todavía más asfixiante Estoy sano. Pero por un instante quisiera perder la razón en verdad y encontrarme en un mundo auténticamente lleno de demencia. Pero estoy muy cuerdo. Tanto que quisiera creer en un "poder superior", en un "Creador de lo visible y lo invisible" y así tener un refugio para trasladar mis penas y desahogarlas todas en su magnificencia. Palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras, palabras que nada dicen. Evidencias del patetismo de mi existencia. Masturbación imbécil. No te enteras de nada, sólo tratas de tocar mi frente con las yemas de tus dedos en un intento hipócrita de consuelo, pero sólo funciona para ti. ¿Cómo puedo ser más paciente? ¿Cómo podría encontrar la paz? Si las sendas que recorro, inevitablemente me llevan al mismo punto. El único triunfo de tu vida fue nacer de un vientre arriesgado y valiente, templo que ahora limpias de mierda y honras en la decadencia. En tu soberbia impaciente sabrás tragarte todo antes de desesperar. Sólo ruega por que te extingas de forma menos ridícula que como has aparecido. Ríndete ya. No luches más, que nada habrás obtenido al llegar el ocaso. Es lo único que sabes y es lo único que tienes seguro. Cierra los ojos y deja de tensar los músculos. Entrégate, has alcanzado el final. El agua ahora está por encima de tu cabeza.
¿Qué más te falta? Bueno, creo que sí me serviría hablar un poco. Cara a cara.
-Estoy desesperada. El otro señor que viene a visitarme platica más.
-¿Y qué quieres que te cuente? No tengo empleo, tengo pocos amigos, hace más de un mes que no salgo de la casa, todo lo que emprendo fracasa. ¿Qué podría contarte?
-Espera, dice el gancho que me van a hacer lo de la luz el lunes.
-¿Cuál gancho?
-Pues el del suero. Pon tu mano para que te de esta papaya.
-¿Cuál papaya?
-La que tengo aquí -Pongo mi mano y ella deposita la papaya que sostiene en la suya. -Hija, ¿cuánto me lleva vestirme? -continúa. Cierra los ojos y duerme. Mi desesperación me marea, creo que me voy a desmayar, los pacientes de otras camas gimen y aún faltan horas para que amanezca. Estoy sudando.
-Déjame sola. Vete. No quiero que vengas tú.
-No puedo dejarte sola.
-Estar sola o contigo es lo mismo.
¿A los brazos de quien puedo echarme a llorar? Ahora que lo ha dicho no sabes si creerlo. Está delirando. Corre a escudarte en el beneficio de la duda ante tales ataques.
-Sufrí mucho cuando te tuve y me arriesgué demasiado. De haber sabido que tú serías así, creo que no lo habría hecho.
No estás seguro de si es su delirio, pero sabes que ahora tendrás que lidiar con los tuyos. Aún así, preferiría aguantar cien latigazos antes de continuar con esto.
-Con tu hermana estoy mejor que contigo.
Pero ya nada de eso te sorprende, no obstante, sientes una terrible opresión en el pecho y piensas que no tendrás descendencia. Hasta la luna enrojeció de vergüenza esta madrugada.

Monday, August 27, 2007

la venida


a esta hora/ me vendrían bien/ un cigarro/ un trago/ y un "sí"/ guardianes carroñeros/ detractores de la fragilidad acumulada/ empeñados en el sentido de las palabras/ el lenguaje se transforma/ en meras arcadas de asco/ y el resto de lo sagrado/ en bromas maliciosas/ la náusea lo contamina todo/ la urea nos paraliza y no hay mucho/ que nos pueda desintoxicar//







Ensayo del fracaso repetitivo en un camino destructivo. El anclaje pesado resulta incapaz de permitirle a un alma moverse, a pesar de que esta lo sepa.

Saturday, August 25, 2007

Cosas importantes


No sé cómo hacerlo. ¿Cómo sobrellevar la vida? Dejo que pasen los días sin ninguna actividad. No tengo horarios, dejé de tenerlos o respetarlos hace un par de años. Hoy despierto deprimido, a millones de kilómetros de cualquier otro sentimiento. No hay rabia, ni desprecio. Me levanto y camino hacia el baño, me quedo un rato mirando el espejo y lo que veo reflejado en él no me ayuda. Es la madre de todas mis derrotas. Los ojos rojos me lloran. Es la depresión. No, estoy medio triste nada más.
No me levanto de la cama para ir a trabajar por menos de 250 pesos al día. No creo que sea un error. Me ha tomado mucho tiempo ajustarme a lo que debo hacer. A lo que en verdad debo hacer. Lo que es verdaderamente importante. Pero estoy confundido. Ya no sé qué tiene importancia. Para algunos es trabajar, ganar dinero, comprar una casa y un auto y al final crear su propia empresa. Para otros es comprometerse y formar una familia. Para otros es divertirse bebiendo, fumando y follando. ¿El dinero es la única base? De cualquier manera no hago ninguna de esas cosas importantes. Trato de cultivarme y hasta eso está trillado. No hay valor en eso ante la gente. Es un
asunto de crecimiento personal, por llamarlo de algún modo y cualquiera puede hacerlo. No me llena la cartera. Tuve otros momentos de estancamiento que duraron desde un mes, los últimos; hasta casi un año el primero. En aquel tiempo los Lacayos de Jehová me acechaban en mi departamento y yo disfrutaba retándolos a leer algún texto que pusiera en tela de juicio sus creencias. Les leía al “siempre a la mano” Nietzsche, les mostraba textos de la Iglesia Satánica de Anton Szandor LaVey y discutía mis propios puntos de vista con ellos. Cuestión infantil esa, pero aun así ellos me proveían de una chispa de diversión que necesitaba por las mañanas y yo parecía interesarles demasiado. Me querían atrapar. Quizá me veían como el alma que, al llevar a su templo para redimirla, les abriría las puertas del cielo. No porque yo fuera el Mesías, sino porque como decían "el Señor aprecia más a una oveja que vuelve al rebaño".
-Hermano ¿pero qué fue lo que te hizo abandonar la senda de El Señor?
-Gente como ustedes.
-No creo entender eso, hermano.
-Exactamente a eso me refiero. Dudo que comprendan algo de lo que predican.
-Estás a tiempo de regresar. Es IMPORTANTE que lo hagas. -¿Importante dijo? El tipo debía aprender a usar esa palabra con más cautela. Continuó. -Nuestra época es muy difícil. Hay enfermedades y guerras y hambre y pobreza.
-¿Y usted hace algo para evitarlo? ¿Pasa usted hambre? ¿Le preocupa lo que sucede en Irak? ¿O con los indígenas del país?
-¡Pues claro! ¡Esa es una de las señales que describe San Juan en el libro de las Revelaciones! ¡Sólo si todos nos arrepentimos y adoramos al Señor podrá perdonarnos!
-¿Entonces es inevitable que suceda el Apocalipsis? ¿Qué-hace-usted-para-evitarlo?
-Oh, hermano. Mi trabajo está descrito también en Revelaciones 10, versículo 11: “Tienes que transmitir de nuevo las palabras de Dios relativas a numerosos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”
-Pues andando. Abraza el Apocalipsis. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Luego me mudé a un mejor lugar porque de pronto comenzaban a buscarme más seguido y se acabó la diversión. Preguntaban por mí, por el nombre falso que les di. Pero esos grupos están en cualquier lado. Aquí también llamaban a mi puerta y esta vez, al contrario de aquellas otras ocasiones, me deshacía de ellos lo más pronto posible. Pero mi último roce con ellos fue decisivo. No hubo la misma diversión que entonces. Hace un par de días llamaron a mi puerta cuatro hijos de Dios. Era una pareja de cuarentones, y otra de veinteañeros. Recién había salido de bañarme. Llevaba una toalla envuelta en la cintura. Abrí la puerta y apenas alcancé a sacar la cabeza y un hombro desnudo.
-¿Hermano, podemos hablar contigo un momento? -preguntó el mayor.
-Oh, creo que no se va a poder. Acabo de salir de bañarme...
-Bien. Al menos permíteme dejarte esta información -abanicó alegremente uno de sus panfletos en el aire. –Es algo importante. –De nuevo esa palabra.
-¿Podría dejarlo ahí? Créame que no puedo salir, sólo tengo puesta una to
alla. -¿Qué hacía yo dándole tantas explicaciones? Debí mandarlos al carajo. No necesitaba eso.
-Ah no -cambió el tono- debo entregártela a ti.
-Está bien- pensé -SI ME QUIEREN VER LOS GÜEVOS, QUE ASÍ SEA. Arrojé la toalla sobre el sillón y salí con una enorme y hospitalaria sonrisa, mostrando orgullosamente el equipo con el que me había echado su benefactor. Las caras se les transformaron pero no dejaron de mirarme, quizá fuera la primera polla que aquella joven de larga falda viera en su vida (o quizá fuera la segunda, luego de la de su padre o su tío o su padrino, o la de su pastor). No, probablemente no era la primera, ni la segunda que viera, pero sin duda no se le iba a olvidar. Se marcharon dándome las buenas tardes apenas tomé su folleto. -Ya está- dije -me he deshecho de mi pudor.

No sólo ellos predican. Quiero decir que no sólo los grupos religiosos. Todos lo hacemos de uno u otro modo. Pero como dije, ante mi incapacidad para distinguir las llamadas cosas importantes, no me atrevía más a dar consejos. Ahora era juez en secreto. Demandante me habla mal de Acusado y yo lo juzgaba. Luego Acusado me habla mal de Demandante y yo arremetía contra este último. Todo en secreto ¿cierto? Y luego Demandante y Acusado se reunían y acababan en secreto con el Juez. Era justo. Era lo que llaman “secreto a voces”. Y nos mantenía ocupados.

Bueno, entonces yo tenía opciones. Podía buscar exhaustivamente un buen empleo o simplemente podía salir a esclavizarme en el primer trabajo que encontrara. Podía pensar que la vida era maravillosa o que era una mierda. Todos tenemos opciones. Casi todos. Hay quienes eligen una vida simple y todo los llena de alegría. Para mí el sol no brilla siempre. Otros se esfuerzan mucho y sufren por su ambición. S
acrifican lo que tienen pero “salen adelante”. Ideas vacías todas. Para sobrevivir sólo hay que reconocer que no tenemos nada en absoluto y que vamos a morir exactamente como llegamos: con el culo al aire. Que vive mejor el que menos necesita. Que la conformidad es un obstáculo y jamás habría que sentirse complacido ni satisfecho con nada. Trato de ser congruente. Soy un inconforme pero también tenía un plan con el que pretendía lograr algo. Era un buen plan que no quiero describir porque no tendría caso. El plan se fue al carajo. Y eso me hace sentir más solo todavía. La verdad es que no hay tales cosas importantes. Nada importa, sólo existe. He ahí otro de mis juicios.

Me decidí por otra opción: acabar de encerrarme en mi caparazón. Qué bonito suena tomar una decisión que no te afecta negativamente ni a ti, ni a nadie. Me decido. Y decido también que nadie confía en mí y que no confiaré en ellos tampoco. Ya tendré tiempo que perder después para volver a INVOLUCRARME en algo.

Thursday, August 16, 2007

un espíritu cobró venganza anoche

a esta hora/ me vendrían bien/ un cigarro/ un trago/ y un "sí"/ guardianes carroñeros/ detractores de la fragilidad acumulada/ empeñados en el sentido de las palabras/ el lenguaje se transforma/ en meras arcadas de asco/ y el resto de lo sagrado/ en bromas maliciosas/ la náusea lo contamina todo/ la urea nos paraliza y no hay mucho/ que nos pueda desintoxicar//

así que piensas/ que lo tienes muy seguro/ más valdría que tu lengua fuera honesta/ porque no queremos verlo hundirse/ otra vez//

ya que sabes/ de qué trata el juego/ estás dispuesto a seguir/ lanzando los dados/ todo es cuestión de azar/ afirmas/ que sea el azar, pues/ quien dicte tu sentencia/ y destino//

algunas noches/ en aquella ciudad extraña/ eran exactamente como esta/ el mismo hedor/ la misma temperatura/ los mismos ruidos
/ la misma ausencia/ la misma danza cósmica//

en aquel entonces/ tuve un sueño/ en el que había nacido un siglo antes/ y te plasmaría/ en cinta de celuloide//

mientras seguía soñando/ aunque en el mundo/ de la realidad/ me coloqué sobre tí/ y te besé con la pasión de los 20's/ una noche/ auténticamente/ inolvidable/ mas/ de lo que pasaba/ tú no sabías nada//

pero las noches/ fuera del cobijo de la cama propia/ siempre serán anormales/ tal como lo es esta/ tal como en la que llegué al hotel/ derramando vodka por los poros/ y dormí un par de horas en la recepción/ antes de acomodarme en mi cama//

sin embargo no habrá una sola noche/ en la que no recuerde/ cuando se rindió ante mí/ a pesar de su inseguridad/ o cuando mi cordura se quebró ante ella/ tras esos recuerdos/ sólo queda polvo y moho//